Para los llamados nativos digitales, es muy común encontrarse en una situación incomoda cada vez que se encuentran fuera del ciber-espacio, con esto me refiero al hecho de encontrarse sin conexión a internet. Sudoración, ansiedad, rabia y hasta una sensación de miedo irracional los invade de manera tal, que para muchos inmigrantes digitales es casi risible, esto debido a que muchos de estos llamados inmigrantes digitales no crecieron conectados a la red.
Sus patrones sociales y existenciales fueron al menos desarrollados por un buen tiempo sin la presencia de estos algoritmos conductuales y casi esotéricos, a los cuales somos sometidos como rebaño día a día, desde que el internet fue convertido en un super-mercado, pero de eso hablare en otro post seguramente en el futuro.

Hemos como civilización en general obtenido un extraordinario avance tecnológico en comparación con nuestros ancestros y aun así continuamos sin entender en su totalidad la complejidad del funcionamiento de nuestros cerebros, bueno... aunque eso no es del todo cierto.
Existen instituciones de índole privado y gubernamental en diversas partes del mundo que si han obtenido a través de largos estudios de investigación, claves para descifrar estos llamados secretos de la mente humana.
Uno de estos secretos es el que se refiere a nuestras conductas, ya sean individuales o grupales. Y es allí donde entran las grandes corporaciones del llamado Big Data, desde hace ya aproximadamente una década han perfeccionado su capacidad de dominar el arte de captar nuestra atención, como usuarios en un principio y en hoy en día como números.
En promedio un algoritmo conductual puede predecir acertadamente unas 10 mil cosas sobre una persona en particular, desde sus deseos y aspiraciones, hasta sus miedos y características particulares de consumo para asi definir un modelo, y es este modelo el producto en el que nos convertimos, y este producto al final debe ser comerciado.
Es muy conocido por muchos la existencia de la corriente de pensamiento que sostiene que el interés de estas grandes corporaciones obedece a una agenda política en particular.
Esta premisa es muy simplista en mi opinión, pues considero que a las corporaciones del Big Data no les interesa en general ninguna corriente política, solo les interesa lo que pueda brindar una mayor rentabilidad y ganacias, al final de eso se trata este juego o no?
No estoy en contra del libre mercado, ni del capitalismo. Pero la realidad actual es que estas grandes corporaciones han acumulado mas poder que muchos estados del plantea tierra y pueden manipularnos en masa en una escala jamás antes conocida por la humanidad.
Y aunque este es un tema con muchas variantes y puede aparentar no tener mucho que ver con el titulo de este post, permítanme explicarme mejor...
Este nuevo mal llamado Nomofobia, que aqueja en su mayoría a jóvenes y niños en comunidades de todo el mundo occidental, es una de las consecuencias producto de la manipulación mental a la que estos algoritmos nos someten día a día.
Debo aclarar que tampoco estoy en contra del concepto de las redes sociales, pues ellas per-se no son el problema, existen también muchos beneficios derivados de ese concepto, conocer nuevas personas al otro lado del planeta, establecer vínculos sociales mas diversos o hasta re-encontrase con algún familiar o amigo de la infancia.
En mi opinión el problema radica en lo que se han convertido las redes sociales, una especie de agujero negro que crece a cada segundo donde muchos pierden la noción del tiempo o las convierten en parte fundamental de su propia existencia.
Muchos pueden sostener que nos encontramos en un cambio de era, y como tal es normal encontrarse con estas resistencias al cambio. Cambios, pero a que costo?
El fenómeno de los llamados Hikikomori, ya no es exclusivo del Japón, tampoco es un derivado de esta situación global de la pandemia, es derivado de estos algoritmos que nos convierten en zombies en nuestra propia burbuja digital.
Debemos modificar la forma de conectarnos, y con forma no me refiero al medio, internet no es el problema, de hecho soy un gran admirador de esta tecnología, sin la cual no podría hacer llegar estas líneas a quien disponga del tiempo para leerlas. Me refiero a que debemos exigir ser tratados como individuos, usuarios de una plataforma, no como números. No es casualidad que muchos programadores y CEOS de grandes empresas del Silicon Valley no permitan que sus hijos en edad escolar utilizen redes sociales.
Mientras tanto una gran masa de consumidores esperan que los llamados dispositivos inteligentes hagan las funciones de niñera de sus hijos mientras la capacidad de atención de los llamados nativos digitales es cada vez menor, debido a que sus mentes intentan adecuarse al ritmo de tsunamis de información, lo cual es una tarea imposible, ya que no estamos diseñados para sobre saturanos de información.
Los algoritmos estan diseñados para lograr un objetivo primordial... Que los números no se detengan, que si cambian lo hagan en aumento, si disminuyen, que regresen y que se queden allí del otro lado de la pantalla de sus dispositivos, no importa el lugar ni el momento, siempre deben estar allí, sin verdaderamente vivir la experiencia del mundo que los rodea.
Este no es un post anti generacional, es una realidad que grita en silencio, alza tu rostro y verás, en el mall, en el tren, restaurantes, en conciertos, como todos miran sus pantallas perplejos.
Las proximas generaciones tienen un gran reto... Y es definir un balance entre lo digital y lo que nos hace verdaderamente humanos, de lo contrario estaremos destinados a ser siempre manipulados por los grandes algoritmos.
𝕖𝕝𝕓𝕖𝕣𝕟

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